¡¡¡VERGONZOZO!!!

Por
2014
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EL EPITAFIO DIRA: “Aquí yace un héroe que nació para albergar un campo de fútbol”.

Por Guillermo Cano / Triunfo Deportivo 

HERMOSILLO, Sonora, 25 de diciembre de 2014.- El tema da para más y no se puede tapar el sol con un dedo.

La realidad de las cosas es que no se puede soslayar lo que a todas luces es un crimen deportivo de lesa-humanidad.

Una visita, permite confirmar lo que brota como pestilencia.

Una “caja de pandora” que va desde los cobros de las cuotas a los vendedores ambulantes, hasta los exuberantes pagos a quienes vienen y ponen una cucharada de cemento en aras de quien sabe que.

Como botones de muestra basta ver:

Baños inservibles.

Puertas soldadas para que nadie entre a usarlos.

Vestidores abandonados y cadenas con candados.

Palco de Honor destrozado.

Pizarra inoperante.

Cancha sintética con hoyos y permanente ondulación.

Túnel lleno de basura.

Interior del estadio lúgubre.

Maleza de mosquito transmisor del dengue.

Total, la obra nunca se concluyó.

No hay mantenimiento.

La estructura del coliseo languidece a merced de las inclemencias del tiempo.

Todo con los efectos propios del desdén e indolencia de los funcionarios.

Las imágenes de un aficionado que burló cámara en mano las “cerrazones” que impiden el acceso al recinto no dejan lugar a dudas.

Pasillos desiertos, mingitorios inundados y con letreros orientadores del “no sirven”.

Material deportivo apilado y degradado por el paso del tiempo.

Esto es una bomba.

Y los funcionarios del deporte lo bailan así, así, así:

“Una mano en la cabeza, una mano en la cintura, un movimiento sexi y ahora se empiezan a menear, suavecito para abajo, suavecito para arriba”.

Esto es una bomba.

La intrusión se produjo un día cualquiera y a plena luz del día.

Fue una repetida visita minuciosa al enfermo, al “héroe” que nunca lo fue.

En apenas 30 minutos, el fisgón recorre el terreno del juego, el sótano, y los distintos espacios en donde brota “pus”.

Las graficas muestran tanto la degradación de la construcción que apenas ronda los 29 años.

La indiscreta cámara parece derramar una lágrima, el estado es de franca descomposición.

Si alguien quisiera hacer una tesis con versión alternativa del “desdén deportivo gubernamental”, la recomendación seria que se diera una vuelta al estadio “Héroe de Nacozari”.

En otro enfoque, habría quienes en voz alta manifiestan la repugnancia que le suscita la panorámica existente.

“Qué asco, que asco”, gime el voluntario al tropezar con la existencia de una planta tratadora de “aguas negras”.

En su ascenso a través de las gradas vacías, el advenedizo aventurero logra su objetivo.

Alcanza la cima del graderío encementado, el anillo superior del estadio, aunque pone en riesgo su vida.

A 26 metros de altura y sin ningún barandal o barrera de contención, una caída resulta mortal por necesidad.

El testimonio, aunque obtenido a hurtadillas, da cuenta de la situación en la que se encuentra el estadio “Héroe de Nacozari”.

Por el momento, los aspavientos visibles y lenguaje “carretonero” de los funcionarios son solo eso. Ni las damas que acuden a las gestiones deportivas propias de las disciplinas que representan, se salvan.

“Nada grave” o “como ching…” son las respuestas que suelen aparecer tras los cuestionamientos de rigor.

“Eso no puede subsanarse con una pequeña inversión”, suelen decir.

Pero es como todo, las reparaciones o mantenimiento no dejan, las obras nuevas sí.

¿Dónde quieres el estadio nuevo para hacerlo?

Es la postura llena de sorna que asumen los “protegidos” funcionarios.

El problema fundamental es la falta de mantenimiento.

Porque cada deterioro, cada puerta soldada para evitar el acceso, solo habla de la grave crisis financiera que asola y obliga a la paralización.

No obstante, el nuevo Pabellón –termino sugerido, por quien sabe quién-, es uno de los pilares sobre los que se sustenta el “valemadrismo” oficial.

La “hoja de ruta” que fortalecerá la economía personal la toman como un valor positivo.

No será suficiente el “Año de… ”. Bueno, el que sigue.

El “Héroe de Nacozari” requiere de mucha “sangre” liviana –no pesada- para retomar la función para la que fue creado.

Mientras tanto, la estructura continuará vacía.

¿A quién le importa?

No creemos que a los líderes del balompié, pues se la llevan aplaudiendo las alfombras sin caucho y no se acuerda de que faltan los baños para considerar que aquellas inversiones son en efecto una “instalación digna”.

A estas alturas el fantasma de convertirse en “elefante blanco” no tarda en aparecer.

Ese es el camino más seguro para él “Héroe”.

Sin duda el epitafio dirá:

“Aquí yace un héroe que nació para albergar un campo de futbol”.

Una batalla, un huracán, una plaga…

Cualquier cosa parece que ha pasado por encima del destartalado Estadio “Héroe de Nacozari”.

Que se supone era Catedral, no “capillita” de orillas del camino o del Pabellón.

Hoy, este inmueble deportivo es una ruina pero en su historia destacan importantes encuentros deportivos.

Desde hace más de 4 años el único estadio de la comarca permanece abandonado.

Su estructura ha sido entregada al tiempo y al olvido.

 

Eso ha generado que jóvenes y niños realicen sus actividades recreacionales en un pésimo y paupérrimo escenario.

 

Ni los baños siquiera funcionan para ellos.

 


Salvo opinión en contrario los que acuden al recinto deportivo multicitado, ellos –niños, jóvenes y hasta los entrenadores-, regresan o llegan a casa con la “vejiga” a reventar.

 

Uno de los pocos ciudadanos que se topan en las inmediaciones, declara que esta unidad deportiva se encuentra consumida por la “indiferencia gubernamental”.

 

Lo cual es una enfermedad incurable o en su defecto “Verdad de Perogrullo”.

 

Los resultados de la falta de manteniendo son terribles.

 

Todo está fríamente calculado, tan esbozado como si hubieran llegado o pasado los “Bandidos de Rio Frio”.

 

Huelga decirlo, pero son muchos los atletas y usuarios que hacen vida activa –atletismo- en el estadio, pese al abandono del espacio deportivo.

 

Las garrochas, balas y discos tienen una acolchonada alfombra para que no se raspen ni se maltraten.

 

Con una ligereza que pasma al más incrédulo, las administraciones han echado al olvido el inmueble.

 


Si bien es cierto que le han dado una “manita de puma” al CUM, el resto de las instalaciones originales ni una “pintadita” han recibido.

 

Y si la han recibido, pues a la mejor será en papel, nada más.

 


En el caso de la cerca perimetral, literalmente esta en el suelo y la que permanece en pie, está a punto de caer.

 

Unos cuantos usuarios caminan diariamente en la pista, único uso que actualmente se le da.

 

Las porterías se encuentran deterioradas.

 

Las “soldadas” que se les han aplicado las mantienen de pie.

 

Los hurtos están a la orden del día, y la ausencia de vigilancia es patente.


Los cableados de cobre, son botín propicio para las ratas de dos patas.

 

El deterioro progresivo del campo sintético, esta aparejado desde su misma instalación.

 

Esto es Irrecuperable, no se sabe de quién es competencia esta grave situación.

 

Si fuera libro el “Héroe de Nacozari”, el titulo seria de “Templo del Futbol a Monumento del Olvido”.

 

La falta de apoyo gubernamental en el “Héroe” no solo hace mella en los atletas o jugadores, también arrasa las estructuras.

 

La máxima casa del balompié sonorense, ha sido una de las principales víctimas de los embates políticos que manchan al deporte.

 


En otrora, considerado un funcional estadio de futbol, hoy el “Héroe”, vive entre ruinas, mientras rojos y azules se reparten culpas a diestra y siniestra, estérilmente.

 

Son 29 los años de existencia de este Estadio de Futbol que ha vivido jornadas históricas y memorables.

Esto cuando el graderío se llenaba de vida por unas horas en las que miles de aficionados acudían para ver a su equipo o disfrutar aquellos encuentros de exhibición que traían los “Osos” y la “Yuri”.

Con amigos, con la familia o con los niños, el barrio del Choyal, Álvaro Obregón y Sahuaro, se transformaba para vivir y hacer sentir el futbol.

La ilusión y la magia se fueron perdiendo.

Terminando prácticamente con la desaparición de equipos por cuestiones económicas, como casi todo.

Pasear por sus alrededores y por sus aparcamientos al aire libre nos da una muestra del olvido de estas instalaciones deportivas.

Tras años sin apenas usar, actualmente se ponen en la mesa algunas propuestas y actividades para poder darle uso al estadio a través de prácticas deportivas con enfoque profesional.

Es el caso de las “motos voladoras”.

Se supone que quienes deciden donde construir las cosas son los seres pensantes… un pabellón de boxeo de 19 millones de pesos… que desperdicio.

Increíble, como un gobierno no le da prioridad a las cosas de mayor envergadura y mal gasta el dinero en lo que NO va a hacer útil en la vida de una entidad.

Comentarios

  1.    Carlos Casillas   2014-12-25
    ¡¡¡Paren los trabajos del pomposamente Pabellón del Boxeo, en "Honor" del Gobierno de Sonora (sic) a Julio César Chávez. Inviertan por el amor a Dios esos 19 millones al estadio "Héroe de Nacozari"!!!! Bien por el reportaje